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Ocho meses de Huelga

Ocho meses y la Huelga continúa, ¿para qué?, para tratar de dar al pobre unas migajas del pastel que se reparten los ricos; sí, unas migajas a los pobres que a pesar de ello llaman bandidos a los huelguistas y se arrodillan sumisamente al paso de los verdaderos delincuentes.

Mientras tanto, los "representantes del pueblo" se van de vacaciones -muy merecidas- después de haber sudado en intenso debate sobre el presupuesto nacional, y de haber representado otro engaño para que el subsidio del pobre al rico se mantenga sin alteración. ¿Debo estar molesto con ellos? ¡No!, la simulación es su papel y lo representan perfectamente, estaría molesto si creyera que son mis aliados; ellos son mis enemigos al igual que todo el aparato gubernamental y por tal motivo no espero nada más que migajas de su "infinita bondad".

Pero, ¿debo declarar una Huelga para satisfacer un Pliego Petitorio de seis puntos y esperar un diálogo para que mis demandas sean satisfechas? No, el diálogo es otro enorme teatro que permite al sistema darse aires de legitimidad; la Huelga sólo debe ser un medio para ir más allá, para crear la verdadera herramienta que nos permita tomar la rebanada de pastel que nos corresponde. El camino está trazado, ¡dejémos de depender de la "buena voluntad" de los parásitos! ¡Vayamos hacia la autogestión!


Por mi raza hablará el espíritu.




Sin Censura El Monje.
Diciembre de 1999
Correo electrónico: monje@techemail.com

Anarquía Sin Censura